Comentario sobre la primera presentación oral: introducción a la informática
aplicada a la traducción y bilingüismo del traductor.
El pasado 24 de octubre
expusieron un grupo de cuatro alumnos un trabajo cuyo contenido queda más o
menos sintetizado en el título de esta entrada. La primera parte de la
exposición versaba sobre la introducción de productos informáticos en la
disciplina de la traducción –que como ya se sabe- hoy en día es vital. Se trata
de herramientas fundamentales para que el traductor desempeñe su tarea de
manera satisfactoria y que, por otro lado, la faciliten puesto que proporcionan
información rápida lo cual permite aumentar la eficacia en la a veces tediosa
tarea del traductor. A lo largo de la charla, se expusieron también qué
herramientas y métodos novedosos se han ido imponiendo en este mercado, cuál ha
sido el efecto provocado etc. Asimismo, se hizo también especial hincapié en el
fenómeno de la globalización y en cómo esta ha hecho que el negocio de la
traducción “prospere” o que, al menos, el volumen de traducciones que el
mercado solicita sea cada vez mayor. Esta globalización trae consigo también
una adaptación de los productos a las diferentes culturas (localización). Es
decir, cómo adaptar un producto (o una publicidad) para que tenga éxito en el
país de llegada. Así, se vieron ejemplos de traducciones de eslóganes de
Coca-Cola, productos para bebés, etc. en cuyas premisas o imágenes que los
acompañaban se detectaban errores colosales debido a un fallo en el proceso de
localización: mensajes o simbología que traducidos de una cultura a otra
adquieren distinto significado, con lo que el receptor recibirá una información
distorsionada, errónea del producto que se le quiere vender. Esto dará pie al
fracaso del producto o a su escaso éxito.
A raíz de dicha introducción
“masiva” y totalmente necesaria de las nuevas tecnologías en el negocio de la
traducción se han creado nuevas figuras como el freelance y también
agrupaciones de traductores que realizan una actividad conjunta. El que se haya
producido este fenómeno (asociaciones de traductores) se explica dadas las
exigencias del mercado actual. Es decir, el avance de las tecnologías (que
facilitan la labor del traductor a la vez que la agilizan) y su introducción en
la vida diaria del trujimán ha provocado que el tiempo o el plazo que se le
concede para entregar la traducción sea más corto, a veces insuficiente para
que una sola persona lo pueda llevar a cabo. A su vez, vemos que el “método” de
asociaciones de traductores que responde a las necesidades mercantiles que hoy
en día se demandan no siempre es “rentable” o adecuado para todo tipo de
traducción. Este sistema, podríamos decir que no se adecua a ciertos tipos de
traducción como la literaria que requiere de una sola persona que la
caracterice con su propio estilo, entre otras.
Por último se trato el tema del
bilingüismo del traductor: ¿los textos producidos por un traductor bilingüe son
de mayor calidad que los de uno no bilingüe? Se trata de una cuestión que
genera controversia. Por un lado, el traductor bilingüe no va a encontrar, por
lo general, problemas de compresión de textos o al menos le costará menos
captar todos los detalles del discurso; y el traductor no bilingüe empleará más
tiempo en la búsqueda de expresiones, unidades léxicas, estructuras, etc. A
esto se suma el papel tan importante que juega la cultura en la traducción:
saber acoplar o transformar los elementos culturales que aparecen en el texto
de partida a otros equivalentes o similares en el texto de llegada.
Según lo expuesto en la presentación
oral existen dos tipos de bilingüismos: el que adquiere la lengua desde pequeño
con lo cual tiene un contacto equivalente con ambas lenguas (50% y 50%). Es
decir, posee dos lenguas maternas; y el que adquiere la segunda lengua de más
mayor pero consigue un dominio completo o casi completo. En los dos casos
podría haber carencias culturales en una de las dos lenguas o incluso en las
dos (este último caso tendría más sentido si lo aplicáramos al bilingüe que
posee dos lenguas maternas puesto que se contacto con ambas culturas es mitad y
mitad). Aunque, también podría ocurrir que se tenga más conocimiento de una de
las lenguas/culturas (es lo que suele ocurrir puesto que, por norma general,
una de las lenguas se acaba imponiendo). En el caso del bilingüe con una sola
lengua materna, es evidente que tendrá mayor conocimiento de la lengua y
cultura de la primera lengua adquirida cuando es pequeño.
A mi modo de ver, no por ser
bilingüe se es mejor traductor puesto que entran en juego otros factores de
esencial relevancia. El hecho de leer, viajar, tener inquietudes culturales y,
en definitiva, el bagaje cultural propio son elementos determinantes para, de
algún modo, “juzgar” la calidad del traductor. La formación profesional
recibida también lo es puesto que el traductor profesional adquiere (a lo largo
de su formación) unas habilidades y destrezas que lo capacitan para desempeñar
una labor de calidad, por lo que la traducción de alguien que no ha recibido
este tipo de formación presentará carencias, imprecisiones y la calidad será
peor, mucho más escasa.
Laura García Albarrán
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