La alineación es una fase que,
generalmente, se lleva a cabo englobada dentro del proceso general de una
memoria de traducción. Se parte de un texto original que es traducido, después
se segmenta en unidades más pequeñas (podríamos decir que el texto completo
deja de ser “unidad”) y estas se alinean: el original con su equivalente en la
traducción.
Por tanto, la alineación consiste
en comparar textos originales con su traducción, dividirlos en segmentos y, por
último, unirlos como unidades de traducción de una memoria de traducción. Es
decir, que la alineación es la base de cualquier memoria de traducción. El
método de alineación es variable, puede hacerse manualmente: mediante hojas de
cálculo con un programa como Excel, por ejemplo o, también, mediante
herramientas ya incluidas en programas de memorias de traducción o de gestión
de las mismas como WinAlign (Trados) o DéjàVu que posee su propio alineador.
Existen a su vez programas alineadores de código abierto como Bitext2TMX pero,
en mi opinión, es más producto e incluso eficiente realizar este tipo de tareas
con programas de MT con alineadores propios integrados que con programas
individuales que solo llevan a cabo esta tarea: la de alinear y ninguna más.
Esto supone utilizar un programa para cada cometido lo cual resta tiempo y
multiplica el esfuerzo del traductor. Considero que es más fructífero gastarse
una determinada suma de dinero en un programa potente como Trados o DéjàVu
desde el que se pueden llevar a cabo todas estas tareas de manera global que no
a través de pequeños programas que llevan a cabo tareas individuales.
Se elija lo que se elija, la
alineación no siempre es correcta. Generalmente, el programa creará los
segmentos a partir de signos de puntuación fuertes como puntos, dos puntos,
signos de interrogación… pero el traductor puede anticiparse a dichos errores
que pueda cometer el propio programa. Por ejemplo, las imágenes, tablas o
incluso enlaces e hipervínculos suelen dan problemas puesto que pueden aparecer
a modo de ejemplo en una explicación que constituye una frase completa y el
programa no realiza bien la segmentación. Al mismo tiempo, al seguir la pauta
de la puntuación para la alineación es necesario revisarla una vez el programa
haya propuesto su alineación.
Como con todos los programas, los
alineadores presentan ciertas limitaciones a la hora de reconocer formatos. El
más recomendado a la hora de importar el texto será el .txt ya que al tratarse
de texto plano no generará problemas de incompatibilidad. Esto ocurrirá, sobre
todo, con programas de código libre como Bitext2TM. De todos modos, existen
ciertos programas que admiten numerosos formatos como DéjàVu. Cabe destacar que
también es necesario prestar especial atención al proceso de exportación del
texto, es decir, en qué formato se quiere exportar, puesto que si se va a
trabajar con más de un programa de MT hay que tener en cuenta qué formatos y
qué programas son compatibles. Además, no siempre será útil importar todos los
textos que traduzcamos a la memoria de
traducción ya que en algunos casos no compensa. Lo interesante es la gestión de
la terminología y la posibilidad de autopropagar segmentos, con que será
especialmente útil en textos técnicos pero, en cambio, no valdrá la pena
emplearlos en traducción literaria.
Dichos programas localizan el
segmento más próximo por el número de palabras que coinciden con el original.
Esto lo hacen a través de su o sus diccionarios integrados.
Los alineadores, además de ser la
base de las memorias de traducción sirven para otros cometidos. Por ejemplo,
como sustitutos de los diccionarios terminológicos (el traductor se beneficia
del contexto de aparición, no solo de la información puramente léxica que
ofrece el diccionario) y también sirve para conocer el índice de frecuencia de
uso de una palabra en un texto concreto, pudiendo extrapolar este dato obtenido
a textos del misma área temática (las palabras más frecuentes son las más
susceptibles a aparecer en el lexicón de la traducción).
El formato estándar más extendido
de las memorias de traducción es .tmx desarrollado por LISA (Localization
Industry Standards Association) con el fin de disminuir los problemas de
incompatibilidad en los sistemas de localización. Dicha empresa suiza se
disolvió en 2011 y, poco más tarde, European Telecommunications Standards
Institute creó ISG (Industry Specification Group) que seguía la misma
corriente, es decir, especializado en sistemas de localización y gestión de la
misma. Trabaja en varios campos como Term-Base eXchange, Translation Memory
eXchange, Segment Rules eXchange, XML Text Memory… todos ellos normalizados por
ISO.
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