martes, 25 de diciembre de 2012

Memorias de traducción


Memorias de traducción: funcionamiento, ventajas, desventajas, aprovechamiento.

Una memoria de traducción es una base de datos en la que se almacenan segmentos de texto original asociados a su traducción. Dichos segmentos previamente traducidos podrán ser utilizados en otras traducciones de forma total o parcial.

Es importante no confundir una memoria de traducción con un programa de traducción automática ya que es el traductor el que lleva a cabo la traducción propiamente dicha del texto de origen. La MT ayuda en el proceso traslativo tanto con herramientas de uso habitual como con otros recursos “innovadores” dentro del ámbito de la traducción asistida tales como el previo análisis del documento, la búsqueda terminológica, la revisión… A su vez, también es importante no confundir la MT con una base de datos ya que localiza segmentos exactos, parecidos o aproximados aunque sí que incluye opciones de una base de datos como la compactación o la fragmentación además de otras herramientas incorporadas como glosarios, correctores, diccionarios, etc.

Si realizamos una traducción a través de una MT, las fases de la traducción variarán: en la fase de análisis del documento, además de la eliminación de gráficos y códigos de formato que se llevará también a cabo en una traducción convencional, se compara con textos almacenados y se evalúan los datos aprovechables. En la fase de preparación terminológica, se introducirían los términos nuevos encontrados en lugar de ir creando un glosario independiente por cada traducción, donde, además, la fase de documentación quedaría aparcada. Y, en la última fase, la traducción del texto como tal se traducirían los segmentos nuevos (una vez se activara la autopropagación y se sustituyeran los previamente traducidos) y se incorporarían los gráficos y códigos de formato (maquetación) que también se llevaría a cabo en la traducción convencional. La función de revisión, al estar integrada en el programa, sería más superficial por parte del traductor (meramente comprobatoria) o incluso inexistente.

El proceso de creación de las memorias conste de varias fases, por ejemplo, la segmentación generalmente se realiza por oración (unidad básica de división) y viene determinada por marcas de párrafo, signos de puntuación… aunque es posible establecer nuevos criterios de segmentación. Si se reconoce un segmento, la MT lo presentará como candidato y este podrá reutilizarse (teniendo en cuenta el contexto, destinatario, etc.) o traducirse de nuevo. Si se opta por traducirlo de nuevo, la nueva traducción quedará almacenada en la base de datos de la memoria. Para conseguir una segmentación de calidad, hay que “retroceder en el tiempo” hasta la fase de traducción del texto y darle a la traducción una estructura idéntica a la del texto de origen. Dentro del proceso de segmentación existen varios tipos de coincidencias detectables por el programa como las coincidencias exactas (los segmentos coinciden en texto, puntuación y formato), las plenas (solo se diferencian por elementos variables como números, nombres…), fuzzy matching (se trata de coincidencias parciales o aproximadas; también se puede establecer el umbral de sensibilidad que es el que determina mediante cálculos porcentuales la proximidad entre segmentos), coincidencias terminológicas (el programa solo reconoce uno o varios términos presentes en el segmento a través de la consulta a sus propios diccionarios integrados) y coincidencias por subsegmentos (reconocimiento de pequeños bloques de un segmento completo).

El proceso de alineación supone la asociación de los segmentos en que se ha dividido el texto. Dependiendo del programa que utilicemos es más o menos automático y será más fácil asociar los segmentos originales a los traducidos, aunque también podrá hacerse de forma manual. En esta fase es importante tener en cuenta el formato de exportanción (.tmx).

Las memorias de traducción aportan ciertas ventajas frente la traducción convencional como, por ejemplo, en lo que se refiere a la terminología ya que aseguran una homogeneidad (uso continuado del mismo término cuantas veces aparezca), ofrece versiones avanzadas de los glosarios tradicionales y permite, además, importar glosarios y diccionarios… también en lo que se refiere al editor de textos que ofrece funciones similares a las de los procesadores de textos como la búsqueda y sustitución, corrector y otras como añadir o delimitar grado de exactitud de coincidencias o, incluso, en lo que se refiere a la revisión puesto que es una función “incorporada” en el programa y no se lleva a cabo manualmente.
Asimismo, existen algunos inconvenientes como la necesidad de convertir formatos (problemas de incompatibilidades) o el conocimiento exhaustivo del programa para que este resulte rentable o eficiente. En el momento en el que la interfaz cambie o se cree una nueva versión, el traductor deberá adaptarse a este cambio.

Pero esto resulta ventajoso solo para algunos tipos de texto: aquellos que presentan mayor número de repeticiones (para la propagación) como los jurídicos —patentes—, científicos —prospectos— o técnicos —instrucciones o manuales—, en páginas web, nuevas ediciones de manuales, correcciones de textos previamente traducidos y, también, a modo de “reciclaje” si se trabaja para la misma empresa o cliente puesto que será útil para reciclar la terminología y estilo preferidos por el mismo.
Podría ser interesante que la creación de una memoria de traducción fuera llevada a cabo por un grupo de traductores, es decir, varios traductores alimentando una misma MT aunque, desde luego, bajo control, supervisión y revisión del material que se almacena. Llegados a este punto habría que cuestionarse, entre otras cosas, el campo de trabajo (jurídico, científico…), evaluación de la homogeneidad del grupo de trabajo, la estimación del volumen de traducción, valoración de lo que ya se ha traducido, búsqueda de terminología… Podría ser productivo para la creación de corpus informatizados especializados en un área, por ejemplo.

Por último, con el desarrollo de los programas de memorias de traducción se ha generado debates en torno al negocio de la traducción como, por ejemplo, si se debe cobrar al cliente por segmentos repetidos, si se debe incrementar el precio por tiempo invertido en revisión de coincidencias exactas, parciales… o, incluso, si se debe cambiar de unidad a la hora de establecer el precio por traducción y, en vez de basarlo en número de palabras traducidas, basarlo en líneas u horas de trabajo que tienen en cuenta otros factores que influyen en el proceso de la traducción como la conversión de formatos o la preparación de los textos, aunque, por otro lado, quedaría infravalorada la documentación.
El debate surge también en torno de los propios programas como si se deben integrar procesadores de texto como tal, herramientas de gestión terminológica, programas de traducción automática…

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