Aunque muchas de ellas no son tan
conocidas como otras, todas aportan algo, aunque sea un detalle, que puede ser
de gran ayuda en la tarea de la traducción, facilitando búsquedas, mejorando la
eficiencia…
Las herramientas de
reconocimiento activo de terminología permiten analizar textos que se
encuentran en formato electrónico para identificar con qué frecuencia aparecen
determinados términos o frases. Si estos términos o frases se repiten a lo
largo de la traducción, una vez los detectan, (siempre y cuando se hayan
introducido previamente en su base de datos) lo proponen al usuario a través de
la función de autopropagación. Un programa que lleva a cabo esta función es,
por ejemplo, Logiterm.
Los concordadores bilingües
permiten hacer comparaciones entre varias posibles equivalencias, identificar o
evaluar traducciones potenciales de unidades léxicas, frases, oraciones o
estructuras. ParaConc es un ejemplo que, además, hemos tratado en clase.
Los alineadores de bitextos
podríamos decir que “crean” un bitextos (texto original con su respectiva
traducción) y dividirlos en segmentos. Generalmente trabajan a nivel sintáctico
uniendo las oraciones de acuerdo con la longitud de las mismas, lugar que
ocupan en la unidad textual y, a veces, de acuerdo con su contenido. Como no se
trata de programas de gran precisión, existen opciones de ayuda que posibilitan
la mejora de la alineación o, también, otra alternativa es la alineación manual
(el usuario la lleva a cabo a través de dichos programas. Es decir, no es
automática). WinAlign es un buen ejemplo de alineador como también lo es
ParaConc que incluye, a su vez, opciones de alineación.
Los corpus son una agrupación de
textos en formato electrónico que sirven tanto para el estudio del lenguaje
como de la pragmática, generalmente enfocados a un tipo de lenguaje muy
concreto o específico (área temática, resgistro, tipo de texto…). Estos son
especialmente útiles para el traducción, tanto si son de carácter general como
si están especializados en un área determinada puesto que también pueden
mostrar colocaciones en la lengua, mostrando a su vez el contexto de aparición,
el registro… entre otras opciones de gran utilidad. Ejemplos de corpus
considerados “representativos” son: British National Corpus y el CREA, entre
otros.
Los diccionarios electrónicos son
la alternativa a los diccionarios de papel, más rápidos y eficientes que los
segundos. Podemos encontrarlos en línea y también en CD-ROM. Los diccionarios
electrónicos no deben confundirse con los bancos de datos cuyos objetivos son
distintos y su organización también difiere. La RAE, el Oxford English Dictionnary y
Le Trésor de la Langue Française Informatisée son ejemplos de diccionarios
completos y con una alta reputación.
Las herramientas de localización
abarcan tanto el proceso traslativo como el de adaptación cultural, geográfica,
política o incluso en algunos casos lingüística ya sea de un producto, página
web, software… Si hablamos de herramientas de localización, debemos mencionar
también sistemas de memorias de traducción y sistemas de gestión de
terminología que intervienen en proyectos de localización. Catalyst es una de
las herramientas de localización más conocidas.
Los sistemas de traducción
automática se encargan del proceso completo de traducción de textos, con que el
traductor humano solamente lleva a cabo el proceso de revisión o, también, se
ocupa del cambio e inserción de otros recursos integrados en los sistemas de
traducción automática como diccionarios electrónicos, textos paralelos… para obtener resultados más
satisfactorios. Es decir, para no dar pie a que la ambigüedad aparezca o, del
mismo modo, “forzar” al programa a que trabaje sus traducciones basándose en
las reglas gramaticales básicas de una lengua. Se trata de programas muy
trabajados y evolucionados —útiles en ciertas ocasiones— como Google Translate
o Sytran pero que, según mi opinión, jamás desbancarán al traductor humano.
La tarea de los concordadores
monolingües es el análisis de corpus, para encontrar y visualizar
concordancias. Algunos muestran dichas concordancias contextualizadas (KWIC
—key word in context—), es decir, cada concordancia se muestra de forma
separada, lo cual es especialmente útil para estudiar cuál es el uso concreto
de una palabra o una frase y cuál es su combinatoria. TextStart y WebConc son
dos buenos ejemplos de concordadores monolingües.
Es fundamental tener un
conocimiento amplio de las herramientas de Microsoft Office más allá del
procesador de texto Word, ya que ofrece programas de asistencia en tareas de
traducción como la gestión de presentaciones (PowerPoint), bases de datos
(Access) y hojas de cálculo (Excel).
Los motores de búsqueda como Google,
Yahoo!, Ask.com, Dmoz… analizan el contenido de páginas web y crean listas de
concordancias de palabras encontradas en páginas web o en sus URL. Estos
motores facilitan la búsqueda de datos a través de palabras clave presentando
los resultados proclives a ser de mayor utilidad al principio de la lista de
resultados que se visualiza en su interfaz. Algunos de ellos presentan opciones
de búsqueda avanzada o especializada; por ello, debe conocerse su estructura y
funcionamiento: para optimizar la búsqueda. Así, algunos comandos de Google
interesantes para el traductor son:
- -Para buscar definiciones en google, utilizar el
comando define+ el término que desee.
- -Para buscar términos en fuentes fiables: poner
el término entrecomillado + inurl: eur-lex europa.eu (solo para lenguas de la
unión Europea) o, también, in title + “término” para buscar páginas que tengan
el término en su título (algo parecido a textos paralelos).
- Otro comando de Google es escirbir en la barra
"related:+pág web que se conoce de la que se quiere encontrar una página
web relacionada, que tenga que ver, cuyos objetivos están relacionados…
Los bancos de datos
terminológicos asisten en la búsqueda de términos utilizaos en lenguaje
especializado, traducción técnica, textos científicos… Se trata de
compilaciones de términos con entradas muy estructuradas que, generalmente,
almacenan información sobre conceptos fundamentales en campos especializados
(términos, sus equivalentes en otras lenguas, fuentes, contextos, definiciones,
observaciones…). Dos bases imprescindibles para el traductor son IATE (base de
datos de la Unión Europea) y TERMIUM (del gobierno de Canadá).
Los extractores terminológicos
identifican CAT (candidatos a término), es decir, unidades léxicas que en un
área específica o campo de conocimiento especializado parecen ser términos.
Para extraer dichos términos ponen en práctica criterios como el análisis de la
frecuencia de aparición, combinatoria de palabras… Los resultados en ocasiones
no son correctos o precisos por lo que tendrán que ser revisados y llevados a
debate por especialistas como terminólogos, lexicólogos, traductores… TermoStat
o Multiterm Extract son de los ejemplos más representativos de extractores
terminológicos.
Los sistemas de gestión
terminológica están especialmente diseñados para el almacenamiento y gestión
terminológica (términos, equivalencias, campo de conocimiento, fuentes,
definiciones, contextos…). Permiten crear, almacenar, gestionar y buscar sus
propias listas de términos que, a su vez, podrán ser de utilidad en futuras
traducciones. A veces son incluso más útiles que las herramientas de Office ya
que trabajan conjuntamente con sistemas de memorias de traducción y
herramientas de reconocimiento activo de terminología. Un buen ejemplo de
sistema de gestión terminológica es BeeText Term.
Las herramientas de traducción
asistida hacen referencia a sistemas que incluyen varias de las herramientas
previamente citadas en un único programa. Incluyen alineadores, extractores,
sistemas de gestión de terminología, etc. Algunos ejemplos son Trados, Omega T
o Wordfast.
Los sistemas de memorias de
traducción permiten ahorrar tiempo y esfuerzo al traductor. Son especialmente
útiles en textos en los que las repeticiones son frecuentes, es decir, que
ofrecen la posibilidad de reutilizar un segmento previamente traducido
(autropropagarlo). No deben confundirse con sistemas de traducción automática
ya que las MT solo permiten reciclar segmentos, no generar traducciones
automáticas. DéjàVu, SDL Trados o Fusion Translate son tres de las memorias de
traducción más conocidas y utilizadas.
En general, existen numerosas
herramientas en la red que a su vez, desempeñan tareas de todo tipo. Diatopix,
por ejemplo, actúa a modo de “programa detector de localismos”. Es decir,
“informa” al traductor de si un término es más o menos utilizado en un zona o
región a través de búsquedas en la web de forma limitad geográficamente. Por
otro lado, ORBIS, por ejemplo, es una catálogo de biblioteca, útiles en la
labor traslativa, como también lo puede ser el catálogo en línea de Universidad
Autónoma de Madrid.
Por último, es imprescindible
conocer el funcionamiento de los procesadores de texto que permiten crear,
editar y guardar documentos de texto, a la vez que ofrecen funciones que
facilitan la comparación y la revisión de textos tanto a traductores como a
escritores o revisores. Además, permiten el cambio de formato; aspecto que cabe
destacar puesto que reduce los problemas de incompatibilidad que pudieran
generarse durante la manipulación del archivo o documento durante su
manipulación.
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